¿Qué es el trastorno específico del lenguaje TEL?

¿Qué es el trastorno específico del lenguaje? ¿Cómo se diferencia de otros trastornos del lenguaje como la afasia? ¿A qué nos referimos con el TEL? Son preguntas frecuentes que nos hacen las familias y otros profesionales en torno al lenguaje. El trastorno específico del lenguaje es una dificultad que afecta a la capacidad que tiene una persona para adquirir su lengua materna. En principio es un diagnóstico que se da por exclusión. Esto quiere decir que se da cuando no existe una dificultad neurológica, ni una discapacidad intelectual, un trastorno emocional o un problema auditivo que justifique la dificultad para aprender el lenguaje. Esta parte es muy importante porque diríamos que de alguna manera es un diagnóstico al que llegamos por descarte. Cuando hemos visto que no están afectadas determinadas cosas pues es cuando se diagnostica Trastorno específico del lenguaje. Hoy en día la etiqueta de TEL está dando paso a nuevas nomenclaturas porque de alguna manera se ha visto que el trastorno específico del lenguaje no es tan específico como se pensaba. Entonces podemos decir que un niñ@ que está teniendo dificultad para adquirir su lengua materna inevitablemente va a tener dificultades en otras cosas. Va a tener dificultad en la autorregulación emocional, porque muchas de las cosas que nos decimos para tranquilizarnos están sustentadas en el lenguaje. Va a tener dificultades con la planificación, va a tener dificultades con el control del tiempo y, por lo tanto, va a tener dificultades de manera generalizada en el funcionamiento ejecutivo. Por tanto ya no diríamos tanto un trastorno específico del lenguaje, sino un trastorno del desarrollo del lenguaje o una dificultad para adquirir una lengua materna y se diferencia por ejemplo de la afasia generalmente derivada de un accidente, por ejemplo cerebrovascular que afecta al lenguaje, pero como pérdida, es decir, las personas con afasia pierden el lenguaje que ya tenían desarrollado. Sin embargo en el TEL el lenguaje cuesta mucho adquirirlo, por tanto hablamos del desarrollo en niñ@s, mientras que en la afasia hablamos de adultos.

¿Cuáles son los primeros indicadores de alarma? Se detectan a edad temprana y hace que los niñ@s tengan una representación diferente a lo largo del ciclo vital. Entonces diríamos que las dificultades o particularidades que observamos en los niños más pequeños, pues muchas veces no son las que se observan en los adolescentes o en los adultos. El trastorno del lenguaje acaba derivando en dificultades de aprendizaje, que son más sutiles y más difíciles de diagnosticar; y a pesar de todo, pues sigue estando ahí. Por lo tanto diríamos que tiene una presentación que va variando a lo largo del desarrollo, pero sí que se detecta sobre todo, pues durante los primeros años, que es cuando más da la cara, no cuando las dificultades son más marcadas.

 

¿Qué señales podrían indicar que un niñ@ está teniendo dificultades en el desarrollo, el procesamiento, y la expresión del lenguaje?

En principio nos basamos en los hitos del desarrollo, desde ahí un niño con 18 meses que no tenga palabras o muy poquitas, es un indicador de alerta. También sería un indicador un niño de 2 años que tienen poquitas combinaciones de dos palabras del tipo: quiero pan, dame agua. Otro indicador son los niñ@s que tienen la lengua de “trapo”, que fuera de casa no les entendemos, aunque sus padres sí. Cuando son mayores los niños tienen dificultades en la competencia narrativa. Hay niñ@s con 4 o 5 años que tienen mucha dificultad para contarte lo que han hecho, que confunden los tiempos verbales o que omiten palabras importantes dentro de una oración.: te dicen el sujeto y omiten el verbo, por ejemplo: yo agua. También hay indicadores conductuales, dificultades de autorregulación y problemas de frustración porque se sienten mal, porque no les comprendemos.  También hay niñ@s con problemas de conducta porque no entienden que les estamos pidiendo, presentan dificultades para seguir indicaciones sencillas. A lo mejor les decimos instrucciones sin apoyarlas en el contexto y de pronto, pues no lo entienden tan bien. Por ejemplo su padre le dice, coge el abrigo que nos vamos a la calle y en esta situación de todos cogiendo el abrigo delante de la puerta sí que son capaces de hacerlo, pero fuera de esa situación les decimos la palabra abrigo, y quizás no son capaces de descubrir de qué se trata. Entonces diríamos que tenemos como diferentes indicaciones que tienen que ver, pues con cómo la persona se expresa y también con cómo entiende el lenguaje, no tanto la vertiente expresiva como la comprensiva.

Diferenciamos entre lenguaje receptivo y expresivo. La vertiente receptiva tiene que ver con cómo la persona comprende, cuestión más difícil de observar que cómo se comunica. De hecho muchas veces las dificultades receptivas pasan desapercibidas porque se desenvuelven un poco apoyándose en el contexto, fijándose en lo que hacen los demás, pero no necesariamente ellos mismos están entendiendo. Cuando existen dificultades para comprender es fácil perder el hilo y que no sepamos qué hacer.

Solemos fijarnos en que puede pedir, que satisface necesidades básicas, pero son niños irritables, que están enfadados y lo que hay de base es que no son capaces de comunicarse o de entender su entorno, entonces aparecen crisis en momentos particulares y desregulaciones y está claro que ese comportamiento es molesto e inapropiado, y si consideramos toda manifestación conductual una forma de comunicación en estos casos el niñ@ no sería entendido lo cual suma más frustración. En este sentido es importante hablar con las familias porque saben que algo no va bien. Es de suma importancia no relativizar y decir que son pequeños, que ya hablarán, que no comparen… porque en esa comparación con hermanos u otros niñ@s cercanos aprecian detalles que sólo ellos saben que son particulares y repercuten en una crianza diferente.

No olvidemos que cuando una persona no tiene problemas del desarrollo del lenguaje, parece aprender por ósmosis. Simplemente uno crece y aprende lo que escucha y empieza a expresarse.

 

¿Cómo se evalúa el TEL?

Indicadores: niñ@s que gesticulan para compensar la falta de habla, emiten onomatopeyas, hablan con el cuerpo. Analizar el desarrollo , si existen antecedentes familiares de hablantes tardíos, familiares con dificultades en el aprendizaje y en las funciones ejecutivas. En el mercado hay muchas pruebas estandarizadas que hoy en día nos permiten también evaluar el lenguaje, pues un poco como de manera más formal, no pruebas que a lo mejor tienen diferentes componentes del lenguaje que evalúan diferentes secciones del lenguaje y nos permiten comparar cómo es el funcionamiento de una persona en concreto con un grupo normativo de edad. Dicho lo cual podemos decir que el TEL se diagnostica cuando hay 1,5 de desviaciones en relación con la normalidad. Una correcta evaluación para entender mejor el perfil comunicativo y los desafíos y fortalezas hacen que el entorno familiar y el educativo puedan jugar un papel más positivo. El entorno es clave para ajustarse a la capacidad expresiva y receptiva de cada persona que tengamos delante y así segmentar la información, apoyos visuales, para que la persona con TEL se desenvuelva mejor, disminuyan los problemas de autoestima cuando crecen. Es importante no fijarse en el vocabulario exclusivamente, porque de nuevo las palabras casi nunca vienen sueltas, sobre todo en una conversación hablada. Ello exige una descodificación y una codificación cuando tú quieres contestar. El bajo rendimiento en la memoria de trabajo va ligada al TEL.

¿Qué relación existe entre el TEL y el autismo? Para el diagnóstico de autismo se utiliza el DSM5 y el Cie 10 hasta hace muy poquito, dentro del diagnóstico de estaba incluido un retraso o alteración en lenguaje. En la última actualización del DSM, lo que se ha venido un poco a consolidar es la idea de una dificultad en la comunicación social, mientras que el lenguaje podría estar afectado o no, de tal forma que diríamos que las personas con TEA, sobre todo lo que tienen afectada es la comunicación social. Esto quiere decir que tienen dificultad en el uso del lenguaje, cuando tiene un carácter social, por ejemplo, tienen dificultad algunos de ellos, pues para iniciar y mantener conversaciones, o tienen dificultad con los turnos de conversación, pero puede, por ejemplo, no tener tantas dificultades si están escribiendo un email, una carta, es decir, que el trastorno de la comunicación social afecta a la interacción entre dos personas. Y esta es la dificultad más importante que se ve en el TEA, mientras que en el TEL la dificultad no bien tanto que ver con la comunicación social, sino que tiene más que ver con el desarrollo del lenguaje. Pienso en una persona que vi en evaluación hace unos días que tienen un lenguaje exquisito en el sentido que es gramaticalmente perfecto, un vocabulario muy erudito, y sin embargo tiene un gran problema de intención comunicativa, y entonces generalmente evita hablar. Todas estas particularidades se ven sobre todo en TEA, es una dificultad que va más allá de si tienes lenguaje o no. Hay otras personas con TEA que en situaciones sociales donde están cómodos, es al contrario, tienen cero problemas con la intención comunicativa, de hecho, les encanta hablar por supuesto de sus intereses, pero se muestran extrovertidos.

Puede haber comorbilidad y coexistir TEL y Autismo.

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