La rigidez cognitiva en el autismo

La rigidez cognitiva no es tozudez, es una necesidad profunda de control ante un mundo imprevisible. Es la dificultad para adaptarse a los cambios. Es una mente que sufre cuando el guión no se respeta. Es un cerebro que entra en alarma cundo algo se sale del plan. 

¿Cómo está relacionada la rigidez cognitiva con el autismo y qué significa?

Se presentan diferentes dificultades, desafíos o para algunos casos, la imposibilidad de adaptarse a cambios que están fuera de lo que esa persona prevee que está dentro de su cotidianeidad. Estamos hablando de cambiar la conducta o mi sistema de creencias o tengo dificultades para aceptar entender y adaptar a mi conducta a un contexto que se sale fuera de lo que rutinariamente yo estoy acostumbrado a realizar en la cotidianeidad o en el día a día. Esto hace que la persona tenga cierta intolerancia a la incertidumbre porque necesita tener el control y previsibilidad de lo que va a ser mi día. Necesita manejarme en un sistema de rutinas, de pautas y de estructura y cuando hay un imprevisto que cambia todo, eso puede llegar a ser bastante desagradable para la persona que tiene rigidez cognitiva y que amerita hacer un cambio brusco de actividades que va a hacer. Entonces hablamos de pensamiento rígido de esa persona como para concretar que tiene dificultades para “entender, aceptar, adaptar y generar” cambios inmediatos imprevistos ante situaciones que no son lo que esa persona esperaba y puede ir desde situaciones tan sencillas como cambio de horario o algo tan complejo como me va a cambiar al docente de un día para otro. Por tanto hay una tendencia a la invarianza.

La rigidez cognitiva forma parte de la personas autistas o de las personas con condición de espectro autista, no sólo es intrínseca al autismo también en las personas con trastorno por déficit de atención con hiperactividad e impulsividad, y cuando se combinan autismo más altas capacidades la rigidez se amplifica, se vuelve núcleo. También en trastornos límites de personalidad.

En sala una pregunta que aqueja a las familias es cómo se manifiesta en personas autistas con respecto a personas normotípicas o con otros trastornos del neurodesarrollo.  Aquí es importante ver a la persona y no el diagnóstico, por ejemplo niñ@s inmersos en un sistema de crianza en donde todo lo obtienen desde la inmediatez. O niñ@s que se les da algo para calmar el llanto. No hay un niñ@ con una neurodivergencia, con una condición o con un trastorno, pero ese estilo de crianza cuando estamos de puertas afuera hace que ese niñ@ se enfrente a una situación de rigidez cognitiva que viene dada no porque haya una situación neurodivergente, sino por los estilos de crianza y en relación a la persona con autismo o con TDA esta rigidez cognitiva va a tener muchas aristas y que lo toleren en mayor o menor grado va depender de cuándo fue diagnosticada, y cuál fue el acceso que tuvo a las diferentes herramientas que ya existen desde el punto de vista terapéutico. La rigidez no va sujeta al tipo de autismo, por ejemplo hay chic@s , por ejemplo con una comorbilidad asociada como una discapacidad intelectual que tiene un alto funcionamiento cognitivo pueden ser más rígidos que aquel que no tiene esas características tan elevadas desde el punto de vista cognitivo, que a veces es algo que se sobrevalora. En el caso particular del autismo, la tolerancia a la frustración o la postergación de la satisfacción de alguna forma es un proceso que evoluciona según se vayan adquiriendo herramientas y enfrentando de forma respetuosa al niñ@ desde que somos muy pequeñit@s. El estilo de crianza que invita al niñ@ a través de situaciones a empezar a tolerar la frustración o tener que esperar hacen que el cerebro del niñ@ vaya aprendiendo. Todo va a depender de los ambientes donde se desenvuelva el niñ@.

En muchas ocasiones intentando evitar la frustración que es una respuesta emocional relacionada con la ira, que aparece cuando algo interfiere entre lo que deseamos y lo que conseguimos y que se manifiesta en tensión en el cuerpo cuando no consigo lo que quiero y no pueden controlarla porque no saben cómo hacerlo y que no podemos evitarla pero sí podemos aprender a gestionarla. ¿Cómo nos preguntan las familias? Con práctica, viviendo experiencias frustrantes y no evitándolas. Aprendiendo a acompañarles: no retirando lo que pueda frustrarlo, exponiéndol@ gradualmente, si el chic@ es consciente analizando la emoción: ¿qué pensaste, qué sentiste en tu cuerpo, qué hiciste y cómo salió? Enseñándole a diferenciar deseos de necesidades. Recordemos que frustrarse no es malo, evitarlo siempre, sí lo es. La frustración no es un fallo, es una señal.

¿Cómo se vería un nivel de previsibilidad que sería el equivalente en positivo de una rigidez cognitiva, es decir, hablemos de que son rituales o rechazo a hábitos o rutinas, vinculación con objetos o personas? Llegados a este punto hay que señalar que hay chic@s con autismo que tienen apegos no funcionales sobre objetos, ahí entra de pronto la necesidad de incorporar un objeto para poder dormir o para poder comer. Hay chicos que no toleran cambios de rutas o trayectos para ir de un sitio a otro en particular. De pronto hay que hacer el mismo camino para ir al cole y si por alguna razón hay que cambiar esa ruta eso puede generar un disconfort bastante importante. Chic@s que incorporan un trozo de galleta para poder comer, o que siempre quieren hacer el mismo ritual de juegos, encajar, desencajar, encajar, desencajar. Si queremos desordenar ese orden que ya tienen, eso les puede generar este tipo de conductas. Est@s chic@s suelen ser rígidos con los horarios, con los cambios de personas, hay apego o fascinación por un juguete, igual con la ropa o el calzado. Y cuando queremos realizar un cambio, aún habiéndolo anticipado, transgrede la estabilidad orgánica del sujeto, provocando ansiedad porque necesita tener el control  de lo que necesita. En la práctica clínica lo vemos con alteraciones del sueño, bruxismo, irritabilidad, morderse las uña, arrancarse el pelo, baja tolerancia a la frustración y allí vienen las mal llamadas conductas disruptivas. Ahí es donde tenemos que buscar el detonante, en este caso la rigidez cognitiva y por eso siempre preguntamos si hubiere algún cambio… cuando no buscamos bien es cuando vienen el uso indiscriminado de fármacos, incluso sin criterio, y después que quitemos la medicación, vuelve todo a estar allí. Hay que buscar la causa de esa práctica disruptiva y que lleva tiempo, el mismo que no se dedica en consulta.

De dónde viene el proceso que lleva a una mayor rigidez cognitiva en cerebros neurodivergentes y les cuesta más el cambio. De un déficit en la corteza prefrontal y en el lóbulo temporal.

¿Puede una persona ir hacia menor o mayor rigidez cognitiva?

Va a estar relacionada con la atención a las causas orgánicas si existen, si hay alteración en el electro, qué herramientas ha adquirido y qué prácticas realizan familia y docentes. No es lo mismo el disconfort, llamada la mala conducta, pataleta o berrinche que produce la rigidez en niñ@s pequeñitos que necesitan comer siempre en el mismo plato que por ejemplo en un adolescente que no comprende porqué su compañero no quiere escuchar su tema favorito sobre la teoría del big ban y puede desencadenar en  shootdown en donde no existe más nada que yo mismo y mi disconfort. Eso conlleva un disgusto tremendo para las familias porque el sentimiento de impotencia que les provoca contemplar la rigidez de buenas a primeras cuando todo parecía fluir. ¿Hasta que punto podemos y debemos dejarles sentir cierta ansiedad en ambientes sociales, no saben lo que se espera de ellos y eso en sí mismo genera ansiedad, qué es lo que tengo yo que hacer, y al mismo tiempo gestionarla mediante hábitos o rituales que no constituyan un problema para nadie más? O por el contrario si siente ansiedad y lo dejo que la gestione mediante rituales no estoy yo contribuyendo al problema. Lo primero es observar sin juzgar, aplicable a familia, terapeutas, amigos, médicos, etc., Es importante entender que en el autismo nada es absurdo y siempre hay un por qué detrás de lo que está pasando. Anticipación es una de las claves para gestionar los cambios, sabiendo que no todo es anticipable. Usar claves visuales, permitirles ser ellos. En los estallidos explosivos de ira todo el mundo se centra en la conducta, y en reducirla, cuando lo más recomendable es no hacer nada. Es observar y darles un espacio para que transite la emoción. El objetivo es que el niñ@ siga siendo autista cada vez más feliz.

La clave está en observar antes de actuar, comprender antes de reaccionar, buscar otras formas de alcanzar la meta. Esto se entrena poco a poco y el conocimiento es poder.

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