Brújula interna

Cuidar la brújula interna de cada niño.

Atender las necesidades auténticas de los niños que no se desconecten de su brújula interna.

Nosotros nos desconectamos de niños. Cortamos los cables de conexión interna porque era muy doloroso sentir lo que necesitábamos y que se atendiera. Creamos necesidades sustitutivas, evasivas, para calmar el dolor del vacío interno, de lo no atendido.

Las necesidades de los niños no son caprichos, responden a su naturaleza, son peldaños de su desarrollo, permiten el pleno y sano despliegue de quienes son.

Movimiento libre, naturaleza, contacto, mirada, presencia, jugar, ser contenidos en sus emociones, ser amados… necesidades básicas que pasamos por alto demasiadas veces en pro de una estructura establecida, impuesta, que ni nos cuida ni permite que nos cuidemos. En pro de un orden externo que nos vende futuros laborales por presentes carentes. En pro de un ritmo marcado por un reloj consecutorio que nos chantajea por un plato de ultraprocesados en la mesa.

Sabemos lo difícil que es conectarnos a nuestro sentir interno, al cómo estoy y qué necesito…, cuando de mayores nos duele el cuerpo y el alma y buscamos el pro qué. Cuidemos que los niños y niñas no se desconecten, cuidemos de su brújula, confianza y autoestima. Validemos su ritmo, sus intereses, su forma de estar en la vida, sea cual sea. Sin cuestión, con confianza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *